dissabte, 29 de desembre de 2012

¡Que 2013 nos acerque más a la utopía!

No sé si es una forma muy ortodoxa de despedir el 2012 y recibir el 2013, pero sólo se me ocurre esperar que el nuevo año nos acerque más a la utopía. Es lo que nos queda, compis... al menos, para seguir caminando hacía algún norte, que buena falta hace entre tanta calamidad de la que no somos responsables. Bueno, también se me ocurre compartir este magnífico dibujo que he robado a Azagra de su blog:




PD: Como hay por aquí escrito: "La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor" y, aunque se trate de un globo dibujado y robado, me parece que la frase (que tampoco es mía) también puede valer para acompañar el vuelo y, a pesar de todo, desearos un ¡Feliz 2013!

dilluns, 17 de desembre de 2012

Entre tots ho hem de fer tot...

Entre tots ho farem tot. Calendario1978

Se ha iniciado la décima legislatura parlamentaria en Catalunya desde la restauración de la Generalitat  tras la dictadura y, lo confieso, me encanta ver al PP contrariado a propósito del asunto de los “pactos postelectorales” a la hora de configurar mayorías. No es que sea perverso, ni que me guste que la gente lo pase mal, sino todo lo contrario: si a la derecha nacionalista española no le gusta algo, es señal de que cabalgamos y, por lo menos, no lo hacemos hacía el abismo; y eso, en términos de sufrimiento social, es una buena noticia. Más todavía, si la alternativa es la de Alícia Sánchez-Camacho, que durante la campaña electoral pedía compulsivamente el voto “para mantener España unida y acabar con la crisis”. Si se hubieran colmado y cumplido sus deseos y previsiones -de la misma forma que se cumplen en el Estado las del Gobierno de su partido en el ámbito de la política económica-  de la crisis no salimos y, de su modelo de España, mejor ni hablo, que es perder el tiempo. Creo que con las declaraciones de los Werts, Esperanzas y Maragallos es más que suficiente para que nos hagamos una idea.

Si al PP le disgustan cosas como que no existan mayorías absolutas en Catalunya (y menos de su cuerda económica), que se rompa el bipartidismo en mil pedazos y que el protagonismo político pase  directamente de las urnas al Parlament, en vez de ser otorgado a un determinado partido de derechas, a mi me encanta que esto sea así. Creo que la situación creada puede ser (al margen de novedosa y bastante sugerente para los politólogos) muy saludable para la democracia en términos de ciudadanía. Las urnas han sido muy claras: hay que rectificar la política social y ejercer el derecho a decidir en lo nacional. Y, a estas alturas, a nadie se le escapa  que ambos términos van muy relacionados: sin mecanismos de Estado es imposible levantar cabeza socialmente. Pero eso no significa que la independencia sea una poción mágica que lo cure todo. Al modelo nacional hay que darle contenidos, y es ahí donde habría sido trágico dejar todo el protagonismo a CiU. Me parece que esta idea ha sido interpretada por los votos sin matiz alguno.

Tras las elecciones, tenemos un parlamento con una composición compleja, que debe plasmar la voluntad de la ciudadanía desde cuatro variables: derecha, izquierda,  soberanismo  y unionismo (con toda la transversalidad que esas etiquetas entrañan). Con los números sobre la mesa, una primera lectura deja pocas opciones sobre el color del nuevo gobierno: por muchos matices que se puedan poner, la fuerza hegemónica sigue siendo CiU y caben pocas dudas sobre que el mejor situado para ocupar la presidencia del nuevo Govern es el candidato de CiU. Otra cosa es la acción política posible que, necesariamente, deberá ser consensuada. El dilema que se le presenta a  Artur Mas es optar entre seguir con la misma política económica, aparcando la agenda nacional o, lo que es lo mismo, seguir pactando con el PP (opción socialmente minoritaria) o bien, rectificar o matizar su política de austeridad y buscar apoyos desde un Gobierno en minoría, opción que, con este pacto de legislatura (más o menos ampliado o limitado) no me cabe duda que se va imponer, y no tiene por qué ser equivalente a un Gobierno “débil”. Si atendemos a las cuatro variables citadas, no hay otras vías, pero sí diferentes caminos, márgenes y posibles resultados que dependerán de como se combinen esas cuatro variables en la dinámica parlamentaria y, también en buena medida, de la respuesta social.

Desde la vertiente de la propuesta económica, seguro que ésta no era “la mayoría excepcional” que esperaba y deseaba Mas, pero es la que se ha encontrado y es su responsabilidad política asumirla y transitar por ella. No vale tirar piedras a otros tejados para eludir la responsabilidad de su gestión política y, de paso, la voluntad ciudadana. Existen caminos alternativos (otra cosa es que no se quieran ver ni reconocer) que permitirían repartir el coste de la crisis de una forma menos dolorosa socialmente y con un mayor grado de justicia y equidad: otra fiscalidad -más verde y progresiva-, desarrollo de nuevas actividades productivas, impulso de otro modelo de consumo, regulación del sector financiero y del mercado hipotecario… y  así, sucesivamente, detrás de cada medida neoliberal, considerada como inmutable por los adalides de la austeridad, podríamos proponer “contramedidas” más justas, solidarias y, sobre todo, efectivas. El reto es, desde la transversalidad del nuevo Parlament, dar la máxima cabida posible a estos caminos. Aquí, más allá del acuerdo entre ERC y CiU, toda la izquierda debería jugar un papel relevante y esto, sobre todo, debería tenerlo muy claro ERC si no quiere acabar fagocitado y sin identidad. 

En el campo de la autodeterminación, la cosa debería estar mucho más clara: con diez puntos más de participación, existe un amplio consenso (mayoritario) que va desde ejercer el derecho a decidir -sin matices- hasta el independentismo (los 87 diputados que suman CUP, ICV-EUiA, ERC y CiU), frente a los 28 escaños “unionistas” del PP y C,s, a los que podríamos añadir un tercer grupo más “heterogéneo”, vistas sus familias y debates internos: los 20 diputados “federalistas” del PSC, que, en su mayoría, propugnan el “derecho a decidir” dentro del corsé jurídico de la regulación estatal (que, mientras no se demuestre lo contrario, no permite decidir nada…). Pero no creo que se trate de, simplemente, sumar y restar, la cosa es bastante más complicada. Es sorprendente que en campaña electoral, para CiU, el ejercicio de la autodeterminación y la consulta era un camino único e irrenunciable que todo lo podía y, ahora, con una mayoría soberanista más cualificada, ha costado sangre y sudor sacar un cierto compromiso de CiU en este sentido. Se ha pasado del "sin mayoría absoluta no hay derecho a decidir" de la campaña electoral al "sin recortes no hay derecho a decidir (y ya veremos cuando)..." de ahora. Eso tiene un nombre y se llama perversión.

El derecho a decidir no debería estar condicionado, ni, menos todavía, como se pretende vender desde CiU, supeditado a una política de recortes (supuestamente ineludible). Al contrario: se le debería poner cara y ojos, y vincularlo a un modelo social avanzado. Copio y pego lo que escribí en la primera entrada que inauguró este blog, que, dos meses después, encaja muy bien en la nueva situación: Vale la pena que nos preguntemos sobre en qué país queremos vivir ¿Qué tipo de fiscalidad deseamos? ¿Qué modelo de Estado de bienestar? ¿Qué modelo productivo? ¿Cómo se va a redistribuir la riqueza? ¿Se trata de un modelo donde mandan los mercados o lo hará la ciudadanía? ¿Qué forma de Estado? ¿Qué regulación laboral? y podría seguir preguntando hasta el infinito... Tras el 11-S, el 14-N y el 25-N, sería deseable huir de tremendismos, provocaciones (que no van a faltar) y falsas disyuntivas tramposas. Habrá que sumar consensos y generar un debate social abierto -y muy participado-, que culmine en una consulta popular para poner o quitar legitimidades. El nuevo Parlament debe impulsar, garantizar y poner plazos y mecanismos para que todo esto sea posible, si es necesario llegado el momento, anteponiendo la justicia a la legalidad del Estado español. Entre tots ho hem de fer tot...

dissabte, 8 de desembre de 2012

11S+14N=25N


Como es sabido, para resolver un sistema de dos ecuaciones con dos incógnitas podemos utilizar uno de los siguientes métodos: sustitución, igualación y reducción. Yo, como soy letras, le he puesto imaginación y he trasladado el invento a las Ciencias Sociales. Aunque estoy convencido que no tiene ninguna base, ni mucho menos utilidad científica, me parece que como divertimento y reflexión igual sí puede funcionar.

En el periodo comprendido entre el 11 de septiembre de 2012 y después de las elecciones del 25-N, se ha visualizado un escenario social en Catalunya que podría encajar muy bien con la ecuación siguiente:

11S+14N=25N

A partir de la cual, existen diferentes opciones de resolución y lo sorprendente es que, según el sistema que apliquemos, el resultado es distinto. Es lo que tienen las Ciencias Sociales, que son mucho más divertidas que las exactas. Vamos a ello:

Opción 1: Por sustitución: sustituimos 11S y 14N por 25N sin tocar nada más y seguimos pagando justos por pecadores. Seguimos jugando a la puta i la Ramoneta. Si no cuela, se convocan nuevas elecciones y la culpa es de los demás…

Opción 2: Por reducción: “reducción” del déficit a base de recortar el Estado de bienestar y el derecho a decidir (eliminar 11S y 14N, dejando 25N sin valor) o, lo que es lo mismo, seguir pactando con el PP. 

Opción 3: Por igualación: aplicamos este principio a las políticas sociales y nacionales. Escuchamos a la ciudadanía y despejamos 25N  tomando como referencia los valores de 11S y 14N.

A fecha de hoy,  la opción 2 parece descartada (ya veremos hasta cuándo) y todo apunta a que se está gestando algo parecido a la opción 3, pero no se puede descartar que, al final, se imponga la opción 1 o, tal vez, otra variable parecida... La verdad es que hay ecuaciones que son demasiado complicadas. En todo caso, aquí acaba mi humilde aportación al universo matemático. ¡Que Artur Mas despeje las incógnitas!

dijous, 6 de desembre de 2012

La Constitución 'ni-ni'

Imagen tomada del blog Kabila

Rajoy mira para otro lado, ignora los conflictos territoriales, sortea la insatisfacción ciudadana mostrada en dos huelgas generales, no sé cuantas movilizaciones y, por si hay dudas, el último barómetro del CIS y, con tanto regate, ya parece el mismísimo Leo Messi. Asegura el Presidente que la Carta Magna "está vigente" y, por tanto,  no se toca. Ya lo tenemos claro...  Sólo se toca para “el control del déficit”, que, según el credo neoliberal, es mucho más importante que las personas.

De pequeño me enseñaron que hay que conservar y exprimir al máximo las cosas mientras tengan utilidad y, llegado el momento, cuando se hacen inservibles -y ya no tienen reparación ni más utilidad posible-, es tontería dejarlas en medio ocupando espacio, ya que lo único que puede pasar es que tropecemos y nos lesionemos. Lo normal es llevarlas al contenedor -o punto verde- correspondiente y a otra cosa.Con las normas jurídicas, creo que las cosas deberían funcionar más o menos igual. Y si se trata de una "norma de las normas", pues con más razón. La legislación se debe hacer y rehacer por la ciudadanía, para que ésta gobierne su vida y, cuando pasa lo contrario, eso tiene un nombre, antónimo de democracia para más señas... No sé si me explico. En todo caso, feliz puente de la Constitución (que para algo ha de servir)  a aquellos y aquellas que tengan esa suerte.

PD: Por cierto, hace 34 años, no pude votar esta norma, porque era demasiado pequeñito para esas cosas... 

dimarts, 4 de desembre de 2012

Se confirma: Wert es un infiltrado

La verdadera cara del Ministro


Tengo que reconocer que hasta hoy he sido injusto con el Ministro de Cultura, pensando que sus pintorescas actitudes andaban a caballo entre la patología mental y el ADN histórico del nacionalismo español, en su peor tradición fundamentalista de la charanga y la pandereta. Estaba completamente equivocado y, desde aquí, presento mis excusas al Señor Ministro. Tras los últimos acontecimientos, una fuente anónima me ha hecho saber de la existencia de un borrador policial procedente del Departament de Interior de la Generalitat.

Por motivos de seguridad y rigor, no puedo precisar más la fuente, pero estoy en condiciones de afirmar lo que hasta hoy era sólo una sospecha: el Ministro Wert es un peligroso infiltrado del servicio de inteligencia de los Mossos. La fuente detalla que su delicada misión era "reventar el Estado español desde dentro" y, por ahora, no cabe duda de que lo está haciendo muy bien. No entiendo como, a estas alturas, ninguno de esos prestigiosos y avispados diarios patrios como El Mundo, por citar un ejemplo, no se han entrado de este delicado asunto y lo han puesto en conocimiento de Rajoy de forma inmediata.

dilluns, 3 de desembre de 2012

El Capital, Costa-Gavras

Los perdedores cada día pierden más y los ganadores cada día ganan más. Esto es esencialmente lo que está ocurriendo en nuestra sociedad.

El Capital, Costa-Gavras.

Creo que es una excelente propuesta; una de esas películas oportunas y necesarias, en el sentido Brechtliano del término y, más todavía, viniendo de donde viene. Por desgracia, me temo que no van a faltar argumentos, ni fuentes de inspiración, para directores como Costa-Gavras o el maestro Loach. Corren buenos tiempos para el cine político -y para los sinvergüenzas de guante blanco- y malos, muy malos, para la mayoría de la ciudadanía.

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