dijous, 7 de febrer de 2013

Hoy se cumple un siglo del nacimiento de Ramón Mercader


Entre la Barcelona de principios de siglo y la que recibió con entusiasmo a los Rolling Stones, en 1976, se encierra la vida de un hombre, Ramón Mercader, un hijo de su tiempo y miembro de una familia que encarna las contradicciones de un siglo. *


Ramón Mercader nace en la Barcelona convulsa de principios de siglo, en el seno de una familia de origen burgués. Su madre, Caridad del Río, proviene del mundo colonial, y será un personaje importantísimo en su vida. Su padre, Pablo Mercader, es un propietario textil de Badalona. De muy joven, Caridad se acerca al mundo de la bohemia, el anarquismo y las luchas obreras de Barcelona, lo que le alejará traumáticamente de su familia, conduciéndola a un exilio en el sur de Francia, donde iniciará la militancia comunista y tomará contacto con los órganos soviéticos. La guerra civil fue el caldo de cultivo para que el P.S.U., con el apoyo de la Unión soviética, ascendiera vertiginosamente al calor del contexto revolucionario, y con él, personajes como Caridad, se acercarán a esferas de influencia política importantes dentro de los órganos de poder estalinistas.

En el año 1937 Ramón Mercader se exilia a la U.R.S.S., recibiendo una educación especial al servicio de la KGB -desde el punto de vista de un comunista convencido de la época, este hecho debía colmar todas las aspiraciones de un joven revolucionario-. Ese mismo año aparece en París con el nombre de Jack Mornard y a partir de su romance con Silvia Redot, joven militante trotskista, puede acercarse al entorno del viejo revolucionario León Trotski. Al mismo tiempo, su madre, Caridad, se encuentra en Méjico, con la excusa de la negociación de un envío de armas para la República española, justamente en víspera de la aceptación del asilo político de Trotski por parte de Cárdenas. Lo que realmente estaba haciendo Caridad Mercader era preparar el asesinato de León Trotski, en ese momento el estalinismo maneja dos estrategias para este fin: el asalto directo a la casa de Diego Rivera y Frida Kalho que, convertida en fortaleza, alojaba a Trotski, o la introducción de un agente en su entorno, triste papel que le tocará jugar al "joven revolucionario" Ramón Mercader, ahora transformado en sicario de una razón de estado.

En 1949 se consuma el asesinato, después la cárcel, el olvido, el silencio del asesino... En palabras de Vázquez Montalbán, Ramón a de afrontar su crimen y su soledad con una mezcla de patriotismo y espíritu religioso. En 1960, un Ramón envejecido y solitario cumple su condena y es acogido en la Habana para regresar después a Moscú con otro nombre, Ramón López, héroe de la U.R.S.S; héroe sin pasado, sin juventud, sin identidad... No puede reconstruir su vida. En el 74, enfermo de cáncer, regresa a Cuba a morir. Tres años después será incinerado en Moscú en el más absoluto anonimato. "Ramón Ivanovich López, héroe de la U.R.S.S" será el epitafio que rezará en su lápida anónima, extraña, fría, un punto aislado en un agujero negro de la historia, la punta de un monstruoso iceberg llamado estalinismo, capaz, desde la pura razón del dogma, de eliminar física y mentalmente a individuos y sociedades en nombre de unos grandes principios, tras los que se esconden oscuras razones de estado. Por desgracia, no es nada nuevo, ni mucho menos superado. Hoy no es un día para rememorar, pero sí para ejercitar la memoria.



* Asaltar los cielos, documental producido por Cero en conducta, SL, Madrid (1996)

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